El Escafandra, su Mano y la Pequeña Gigante

Creación 2009

En los tiempos de las leyendas, un Gigante se había instalado en medio de un río y todos los navíos que por ahí pasaban lo encontraban en su camino.
Como en las autopistas de hoy, pedía una cuota para dejar libre el paso.

El dinero recolectado le servía para construir la ciudad que soñaba. Había excavado unos estanques a manera de inmensas tinas de baño para descansar en ellas y acoger a otros Gigantes.

Un día, unos conquistadores de otro mundo lograron capturarlo y le cortaron la mano. La corriente se los llevó, a él y a su mano, al fondo del océano. Caso extraño, la mano vivía por sí sola en alguna parte debajo de las aguas del Atlántico donde se ocupaba en acariciar las rocas, las algas y los peces.

Un día, una tempestad trajo un baúl lleno de correos de un barco de la Red Star Line que navegaba desde Amberes para alcanzar la costa americana y que se hundió al lado de la mano. Con mucho afán y valor la mano arrastró el baúl hasta una de las tinas de la ciudad. Infelizmente, a falta de tener brazo, sólo pudo depositarla en el muelle. Si embargo, su sobrina, la Pequeña Giganta, fletó un buque para ir en busca de su tío, pero no lo encontró. En el lugar donde el Gigante descansaba, un géiser bajo el mar lo despertó. Algunos Gigantes del fondo del agua le construyeron un escafandro para permitirle reencontrar a la Pequeña Giganta que tanto amaba.

Recorriendo las dunas de arena submarinas reencontró su camino hasta la ciudad donde, al llegar, se recostó en una de sus tinas. Finalmente la historia nos dice que reencontrará a su mano, al correo perdido y a la Pequeña Giganta, pero no es más que una leyenda.

 

© Jean-Luc COURCOULT, autor, director - Fundador de la compañía Royal de Luxe

El Buzo, su mano y la Pequeña Giganta - Partida de revista de prensa

La Libre Culture – 07/07/2010 – Camille Perotti

« Le clou du Zomer van Antwerpen aura lieu en août avec la venue des Géants de la compagnie nantaise Royal de Luxe. »