El Mural Caido del Cielo en Guadalajara

¿Qué Dios decidió en este año de 2010 precipitar desde el cielo en la ciudad de Guadalajara un mural hasta ahora desconocido de Diego Rivera para advertir a la Pequeña Gigante que había llegado la hora de reencontrarse con su tío?

Al día siguiente, un bulto fue depositado en una plaza: se trataba de un bloque de hielo que contenía a Xolotl, el perro-dios de dientes de obsidiana dormido y ofrecido en regalo a la Pequeña Gigante.

Algunos días más tarde, cuando el hielo se derritió, el Xolo correteaba en las calles y con la ayuda de su olfato encontró la ubicación del sarcófago. Liberado el Gigante, los tres compañeros desaparecieron con un poco de tierra de México.

¿Será esta una leyenda susurrada por las montañas? ¿O simplemente una de las historias que Frida Kahlo deslizaba en los oídos de Diego Rivera para arrullarlo? ¿O quizás una quimera dulce y violenta que Orozco percibía por transparencia en los muros de la ciudad?

Sea lo que fuere, en las noches de tormenta podemos escuchar todavía la carcajada de Pancho Villa retumbar en los cielos de México.

© Jean-Luc Courcoult, autor, director - Fundador de la Compañía Royal de Luxe