¡Ofertas! Dos espectáculos por el precio de uno

Creación 2003

Una compañía desconocida llamada “Le Tréteau du Ménestrel” (“El Caballete del Trovador”) llega a un pueblo en un van ya lejos de su primera juventud. Se anuncia a las señoritas, señoras y caballeros: esta noche la compañía presentará “¡Ofertas! Dos espectáculos por el precio de uno”.

Que se sepa. En efecto se interpretará a la vez “Hamlet” de William Shakespeare y “El Enfermo Imaginario” de Molière, y esto en un tiempo récord : cincuenta minutos... El asunto empieza mal, la cizaña impera: una parte de los decorados no ha llegado, la actriz del papel protagónico tiene celos de la joven debutante y empina el codo con ganas (en otras palabras, en su papel de reina shakespeariana, estará desatada). La técnica sindicalista calcula sus horas extras cada diez minutos, o casi. La asistente del director, de liguero, se agarra a gritos con el maestro. No importa; él aúlla en el micro: "top départ" ("salida ya") - su personal tercera llamada. Chisporroteo del aparato de sonido. El escenario giratorio se pone en movimiento. No sin dificultad; por momentos, su maquinaria se apaga; entonces un negro pedalea en su motoneta para echarlo a andar: ¿no que una cuota de inmigrantes ha sido impuesta? Todo anda peor: el polvo de la pelucas revoletea en el aire, los trajes al estilo siglo XVII caen en los pechos o las piernas de los actores. Los comediantes hacen su mejor esfuerzo, logran a veces intercambiar réplicas visiblemente revisadas y corregidas: Hamlet exclama “¡What a mistake!” al descubrir que acaba de asesinar a Polonius. Unas majorettes, hombres y mujeres mezclados, intentan relajar el ambiente. En el intermedio, se rifa en una tómbola el ingreso de la taquilla (o sea la cooperación voluntaria de cada uno de los espectadores) en una cubeta.Lo pesan y lo cuentan. Regreso a escena, nuevos aullidos en el micrófono. ¿Estarán los comediantes obsesionados por la laguna mental? Buscan ubicarla en el escenario. Ahora este está girando demasiado rápido; chapotean en el vómito del Enfermo Imaginario o en las tripas de los occisos shakespearianos. La desbandada es total.

Y sin embargo, ¡cuanto amor al teatro y sus artificios! Nada falta a la lista: los lienzos pintados, las máscaras, las espadas falsas, los baúles de los trajes, y hasta la apuntadora, aún cuando ella tiene que aullar para hacerse oír. Uno de los actores incluso empieza a impartir una pequeña conferencia sobre el tema: “¿qué es el verdadero teatro?”

Risa, fallas, trucaje, parodia, anacronismos confirmados. Reaparece el espíritu Royal de Luxe de los inicios. El Caballete del Trovador no es más que un seudónimo. Este nombre cursi evoca la época en que el Ilustre Teatro del Molière vagaba por los caminos de Francia y Navarra. Y el espectáculo está lleno de ternura hacía los desconocidos saltimbanquis a quienes nunca le tocará la fama.

Después de la compleja aventura de los "Pequeños cuentos chinos revisados y corregidos por unos negros", Jean-Luc Courcoult quiso salir de nuevo por los caminos con mínimo bagaje y de manera anónima, al menos tanto tiempo como se pueda. La apuesta funciona durante algunas semanas antes de que se descubra el pastel. El Caballete del Trovador se presenta en varios pueblitos del Cantal, a veces delante de un puñado de espectadores. Es necesario reanudar con el tradicional desfile de la farándula para convocar al publico hasta en la taberna del lugar. Y cada uno evita cuidadosamente mencionar que estas “Ofertas” se fueron madurando en particular durante unas visitas al Globe - el teatro de Shakespeare en Londres - y a la Comédie Française.

Por una extraña coincidencia, las noticias de este verano - la huelga de los trabajadores intermitentes del espectáculo y la cancelación del Festival de Avignon - interfieren con este espectáculo dedicado a unos comediantes abnegados a pesar de todo, y en plena miseria financiera. ¿Presentarse o no presentarse? Dentro de la compañía Royal de Luxe, el debate es intenso. Una función del Tréteau du Ménestrel es interrumpida en el festival de Châlon-sur-Sâone. El Royal de Luxe suspende sus actividades durante seis meses, y ciertas presencias en el elenco serán puestas en entredicho...

Después de un verano doloroso, para Royal de Luxe como para el conjunto de las compañías francesas, le Tréteau du Ménestrel reanuda su gira en enero 2004, empezando por Chile. Damos una función en Santiago, delante del Palacio de la Moneda y de miles de personas... Y luego, ya que el teatro callejero es teatro de ciudades y campos, equipados con una planta generadora, salimos a varios pueblos durante quince días. En pleno desierto de Atacama, surge de repente un manzano, un pequeño oasis y, alrededor, una aldea de casas de bloques, sesenta y cinco habitantes. A lo lejos un volcán humea, una llama muy cariñosa vaga. Decidimos quedarnos, y presentarnos, aún cuando no hay nada que comer, nada que beber y ningún lugar donde dormir. Nos instalamos. Pánico: el pueblo sigue desierto... Y en eso, plácidamente, los campesinos regresan de los campos y se instalan. Faltan dos personas del total, una madre y su hijo. Courcoult va a buscarlos; vienen: “En Sur-América, se puede hablar con las manos, el tono, el timbre de voz, y uno se hace entender. No sólo la palabra sirve para expresarse”. A pesar de todo, nuevo instante de pánico: ¿y si estos aldeanos, que nunca vieron teatro, se quedaran indiferentes? Será un encuentro valioso, uno de estos momentos inolvidables donde la compañía renueva su energía.

¡Ofertas! Dos espectáculos por el precio de uno - Partida de revista de prensa

Ouest France – 23/06/2003 – Véronique Escolano

« Une fois, on a entendu dire : c’est bien, on dirait du Royal de Luxe ! Sinon, on nous prenait vraiment pour une petite troupe de passage, raconte Jean-Luc Courcoult. On nous offrait à manger, on nous souhaitait bon courage ! C’est bon de retrouver un public populaire qui ne connait pas le théâtre. Comme lors de notre voyage en Afrique et en Chine. »

 

Télérama – 23/07/2003 – Emmanuelle Bouchez

« Les membres de Royal de Luxe, compagnie pionnière du théâtre de rue, se sont amusés à faire « comme si ». Comme s’ils étaient d’obscurs baladins en perdition (clin d’œil opportun et empathique à la précarité des compagnies dénoncée ces jours-ci). Ils se sont inventé un nouveau nom, le Tréteau des ménestrels, appellation sympathiquement ringarde grâce à laquelle ils ont arpenté incognito les villages du Cantal au printemps dernier. »

« […] l’émotion nous saisit. La magie du théâtre tout à coup s’incarne. Encore une fois, Royal de Luxe nous a bien eus. »

 

¡Ofertas! Dos espectáculos por el precio de uno